La entidad publica un decálogo con diez principios orientativos para promover decisiones conscientes frente al consumo de bebidas alcohólicas, con especial atención a la protección de los menores y a la información veraz para los adultos

La Asociación Española de Consumidores ha presentado un decálogo de principios orientativos para recomendar un consumo informado y responsable de bebidas alcohólicas. El documento parte de una premisa clara e irrenunciable: los menores de edad no deben consumir alcohol bajo ningún concepto, aplicándose el principio de consumo cero, mientras que el consumo en la población adulta debe enmarcarse siempre en un uso responsable, libre e informado.
El decálogo surge en un contexto de evolución de los hábitos de consumo, marcado por nuevas formas de ocio y mayor diversidad de opciones, y adquiere especial relevancia durante periodos de mayor actividad social como el verano, cuando aumentan las ocasiones de consumo y cobran especial importancia situaciones de riesgo como la conducción.
«La protección de los menores y la autonomía informada de los adultos no son principios contrapuestos, sino complementarios. Nuestro objetivo es que cada persona disponga de la información y los criterios necesarios para tomar decisiones conscientes y responsables en la edad adulta a la vez que se asegura la máxima protección para los menores.», expone Miguel A. Ruiz, Presidente de la Asociación Española de Consumidores.
Consumo cero en menores: una línea roja sin excepciones
El primer principio del decálogo establece de manera explícita que ningún menor de edad debe consumir alcohol. La entidad subraya que esta distinción debe guiar la educación, la información y la comunicación sobre bebidas alcohólicas, y que la prevención del consumo de riesgo en jóvenes requiere un enfoque continuado que combine educación, información y acompañamiento social.
Entre las medidas que la Asociación considera prioritarias para la protección de los menores destacan:
— Programas de prevención específicamente diseñados para menores de edad en el ámbito educativo y familiar. En este sentido, destacan entidades como Fundación Alcohol y Sociedad con más de 25 años formado a los menores en el consumo cero.
— Apoyo a las familias como entorno clave para retrasar la edad de inicio en el consumo de alcohol.
— Comunicación comercial responsable que evite mensajes dirigidos o atractivos para los menores, especialmente en entornos digitales y redes sociales.
Consumo responsable en adultos: información, autonomía y entorno
Para la población adulta, el decálogo defiende que la libre elección debe sustentarse en información clara, veraz y accesible. La Asociación destaca la importancia de que las personas consumidoras dispongan de datos rigurosos sobre las bebidas que consumen, incluyendo etiquetado, información nutricional y herramientas digitales como los códigos QR que amplían los contenidos disponibles.
El documento también recuerda que existen situaciones en las que el consumo de alcohol no es compatible con la seguridad ni con la salud, y en las que debe evitarse por completo: la conducción de vehículos, el embarazo, la lactancia y el uso de determinados medicamentos.
Entre los principios orientativos para adultos, el decálogo señala:
— Adoptar hábitos de consumo moderados, alternando con bebidas sin alcohol y acompañando su ingesta con alimentos.
— Conocer los propios límites y los factores individuales que afectan a los efectos del alcohol, prestando atención a las señales del propio organismo.
— Fomentar una responsabilidad compartida: el entorno social, la familia, la hostelería y los espacios de ocio tienen un papel relevante en la promoción de hábitos seguros.
— Valorar la calidad y las experiencias de consumo más cuidadas y conscientes, en línea con la evolución de los nuevos hábitos sociales.
El papel de la hostelería y los espacios de ocio
El decálogo dedica uno de sus principios al papel que desempeñan los establecimientos de hostelería y los locales de ocio como entornos clave del consumo social. La Asociación destaca la importancia de la formación de los profesionales del sector, la aplicación de buenas prácticas y la colaboración en iniciativas de concienciación como vías para facilitar un entorno que favorezca decisiones informadas, seguras y responsables.

